Uno dos y el pecho se golpea, tres cuatro y la sangre brota al suelo, el femenino cuerpo es despojado de la putrefacta tela que apenas cubría su ser y es sujetado a la mesa con aprisionantes grilletes manteniéndole separados brazos y piernas, ella, con su piel sucia y su cabello percudido pareciera que lleva años siendo prisionera de estos seres horripilantes, pero no, acaba de llegar.
Nero, que tenía el hocico parecido al de un cocodrilo con ojos de serpiente toma su filoso utensilio y comienza a dibujar en los muslos de la cautiva una historia sobre 100 niños que fueron devorados por un enorme león, mientras que Angul, de amplios y grandes colmillos, obeso de cara redonda y arrugada como una pasa con pequeños pero abundantes cuernecillos, quizá unos cincuenta, se dedica a ultrajar a la ruin víctima, prostituta de profesión en vida, no debería de ser doloroso de no ser por que Angul tiene por miembro a una serpiente de colmillos amplios y de un veneno que suele inflamar el vientre de su victimas, Geryon de enorme tamaño casi más de dos hombres y con unos cuernos gruesos y grandes que harian temblar a la más vil de las criaturas, parado sobre sus piernas de cabra, lleva una cubeta con trozos de lo que parecieran ser niños no nacidos y obliga a la difunta cortesana a devorar estos mientras proceden los demás castigos, Jahi, hermosa demonio con horrible cicatriz en toda la cara, libertina se dedica a reírse mientras con furia clava en las manos de la percudida victima enormes clavos que destrozan cada hueso de estos.
Es un festín para estos cuatro, a pesar de lo que se crea, obtener un alma en el infierno no es fácil, los grandes duques y hombres de la corte del señor de las tinieblas suelen acaparar grandes cantidades de almas o bien, muchas de estas son confinadas a torturas comunitarias como mares de fuego o aprisionados con bestias que se dedican a desollarlos a mordidas, así que la algarabía y felicidad es externada por estos extraños individuos.
Los gritos y e insultos no se hacen esperar, ramera, sucia, perra es lo habitual en estos casos, Angul en breve se da cuenta que Jahi ya no se ríe y mira fijamente hacia atrás de este, el voltea y acapara la atención de los demás, todos se quedan en su posición, incluida el alma torturada que tiene sus muslos llenos de dibujos que la descarnan poco a poco, su vientre negro e hinchado de veneno que la quema con sangre interna causada por la serpiente, sus manos están hechas añicos y pedazos de estas se esparcen alrededor de los clavos, mientras que su boca está llena de vísceras y piel de infante.
Ahí está, quien sabe desde que hora, pero tiene un largo vestido negro cubierto por una capa oscura, sus ropas son muy finas y sus labios rojos en conjunto con sus delineados ojos denotan su gran belleza.
Hay dos cosas que no son habituales en el mundo de las almas sin esperanza, un ropaje tan excelente, dado que, las almas deben ir desnudas salvo algún demonio dueño de esta se digne a darle algún ropaje, este jamás debe ser nuevo, es un lujo para estas almas, la otra cosa es la inigualable belleza humana, aun siendo demonio la piel llega a ser rojiza o bien se tiene cicatrices en alguna parte que se pueda observar, en los demonios incluso algunas imperfecciones llegan a ser considerada de gran belleza dado que nadie ahí goza de una belleza natural.
La joven mujer les menciona con una tenue pero hermosa sonrisa “Podrían prestarme su cuchillo…” los cuatro integrantes del grupo se miran extrañados, todos suspenden su labor y buscan un cuchillo que pueda servir, uno limpio, afilado y que se vea decente, Geryon es el primero en encontrar uno pequeño, brillante y afilado y con una sonrisa que deja ver sus putrefactos y sucios colmillos se lo otorga a la joven mujer, “gracias” dice ella mientras se retira lentamente entre las rocas del infeliz lugar.
Quedan los cuatro contemplando su retirada, hasta que desvanece, “Un ángel” dice Nero, “no seas idiota…los ángeles no usan color negro” menciona Angul, “es bella” exclama “Geryon” mientras que Jahi advierte “¡es mejor que digan que no la han visto, se trata de la princesa del reino, aquel que se atreve a verla…le son sacados los ojos!” temerosos los cuatro se disponen a reanudar su labor cuando los caballos de la guardia real se escuchan y el portentoso e imponente Baalberith se posa frente a ellos con su gran armadura “Han visto por aquí a una mujer cuya apariencia es excepcional a la de los demás” dice, el pequeño grupo de demonios entonces sacan sus dientes afilados y entre todos comienzan a devorar a pequeñas pero dolorosas y descarnadoras mordidas a la mujer aprisionada, Baalberith les repite “He preguntado algo…” a lo que Geryon menciona con la boca llena de piel y visceras “lo único que he visto parecido a lo que mencionas a sido a tu madre caminando de cabeza y hacia atrás” el castigo no se hace esperar y las piernas pierde en ese momento el enorme demonio siendo pulverizadas al instante, Baalberith se da vuelta y continua su búsqueda exclamando “Por las ordas del infierno…donde se ha metido” y continua cabalgando el recorrido.
Los cuatro carcajean una vez se fue el poderoso demonio y disfrutan la tarde hablando de la mujer entre ellos, sobre la noche que adornaba su vestido, el aroma a flores y plantas que no conocen que rodeaba su cuerpo, del dulce néctar que coloreaba sus labios, de la oscuridad que rodeaba sus ojos y sobre todo de la noche con su luna y sus estrellas que se veía en sus pupilas.
La vil prostituta solo se logra quejar y jadear de dolor cada que le preguntan su opinión…
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