miércoles, 29 de septiembre de 2010

Falsa soledad

Aun la veo dulce y sonriente con su cara viendo hacia el sol, mientras el atardecer la alumbra y con su sonrisa me delata su amor.

Con el cuchillo le agrando su enorme mueca mientras sus dientes rompo de uno a uno, los golpes que acertó son crueles, sus llantos son sin duda sinceros.

En el campo ella corre, mientras me insinúa sus deseos, pura y casta yo la creo y al encuentro yo me acerco

Con lujuria y desencanto corro tras su pista, temerosa ella huya, tratando de no dejarme pista, mas tarde es para su desconsuelo porque de su vestido yo me agarro, la tumbo hacia el suelo, mientas su vestimenta desgarro.

Brillante piedra yo le entrego, hermoso anillo le coloco, un si ella contesta, su sonrisa y vida me contagia mientras su corazón me muestra sin sentir alguna desconfianza.

Cual ruin y vil golpeo sus manos ante los errores cometidos, estúpida y torpe ella recoge las flores que están en el piso, mas mis pies lo impiden pisando su amor y sus anhelos mientras que un golpe certero en su abdomen la retuerce por el suelo.

Vestido blanco cubre su alma, perlas divinas sobre su cuello, sonrisa que cautiva mis sentidos, alegría y felicidad en este su momento.

Cuerpo vil y desnudo que se arrastra con labios de mujeres y hombres tatuados, sexo débil y húmedo, ultrajado por los años.

Mano a mano yo la tomo, la esperanza yace ya en sus ojos, gala y fiesta a sus antojos, ante dios padre esposos ya somos.

Denigrantes palabras exclama mi boca, sucia soledad son las que le otorga, sueños rotos y tristeza, lagrima tras lagrima deleito cada gota.

Danza y danza sin cesar en un baile sin igual, aplausos no se hacen esperar, felicitaciones y halagos, un sueño sin igual.

A otro hombre yo la entrego, mientras sus ojos cristalinos miran a mi cara, lengua impura entra en su boca, manos sucias a sus nalgas, manoseo tras manoseo la observo como llora sin razón, mientras otro hombre retira su pantalón, se retuerce gime y dice mi nombre mientras la jode otro hombre, clama que le diga que la amo mientras es esclava y dos sus amos, desnuda y perfecta ahora se encuentra, pues su cuerpo vil está cubierto de semen y manos lascivas que la hacen gritar hasta quitarle su aliento.

Ante la noche de bodas nos presentamos, su mirada esta ya impaciente, quiere que sus ropas arroje, y a ella me entregue para siempre.

Mirando estamos ya todos en la mesa, si quiere ser mía es mejor que obedezca, su mano entra entre sus medias mientras hago que su mirada ante mi comparezca, frota ya su dedo sus húmedos labios mientras el tribunal la mira con susto y excitados, yo sonrío no la obligo mas debe hacerlo para permanecer a mi lado.

Su mirada tierna ahora es, el embarazo la embellece un momento, cálido y buen futuro ella augura para lo que en su vientre lleva, nuestro fruto.

Su estomago inflamado esta, dado que agua y agua la hago tomar mas no le permito evacuar, y en el bar su pantalón hago empapar, por más que ella intenta moverse no le permito la vergüenza, quiero que termine lentamente y sienta lo que siento, que ella a mi me da pena, me mira y me dice el por qué lo hago, no entiende si me causa excitación, solo busco que le quede claro, que sucia esta hasta en el corazón.

Mirando estamos sobre el pasto, mientras la niña juega cerda de nosotros, el cielo es brillante y con esperanza, mientras a nuestros ojos toda la naturaleza danza, déjame amarte con un beso dice, déjame decirte cuanto te quiero, oh, Victoria Victoria, no sabes desde cuanto es que te desprecio.

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