miércoles, 29 de septiembre de 2010

Balada para mi difunta esposa‏

Gira aun aquella rueda sin cesar

Gira nuestra vida en un hilar

Muerte y sátira las voces han de cantar

Un sueño roto se ha de maquilar

Triste y sola un alma deambula

Ojos tristes llevan semblante de locura

Muerte y aliento fétido susurran a la puerta

Mientras el laberinto de su alma entreteja

De entre las cumbres de la noche se levanta

Figura frágil, maldita que susurra

Viento sin tregua aviva las brasas

Hoguera que quema cumplidos y alabanzas

Siete corderos sacrificados por dios

Cinco mujeres que arden sin compasión

Ocho son los placeres del señor

Mas solo una la que le otorga tentación

Muerte y gloria en la misma casa

Honor y orgullo inclinan la balanza

Soledad inerte que yace sobre mis pies

Cabello que acaricio, beso que sabe a hiel

La marcha fúnebre ha de comenzar

El velatorio por todo el purgatorio a de continuar

Cinco y siete velas su alma alumbraran

He inerte su cuerpo muerto debo desnudar

Pecho dulce de mis oscuros anhelos

Triste rostro de sueños incompletos

Piernas suaves que acaricio sin consuelo

Besos no correspondidos que tomo por mios

Entrega de tu cuerpo para un ritual de sexo

Un ultimo adiós he de cantar, uno mas

Una ultima vez conmigo has de bailar

Aun cuando la luz de la luna devele laverdad

Que es solo un capricho un vil anhelo

El saber que ya no estas, que ya no te tengo

Pues tu piel es fria y tu corazón muerto

Pues muerta estas y asi...muerta te poseo

No hay comentarios:

Publicar un comentario